Artículo IV de la serie "El Cortijillo"
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NO ME LO CREO
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NO ME LO CREO
En este escrito no falto a mi compromiso,
no voy hablar de política pero si de los políticos, me explico.
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Recientemente don Alfredo Pérez Rubalcaba, anunciaba que dejaba
su actividad como parlamentario, se retiraba de la política activa. En una
sección del Congreso de los Diputados se le despedía con una gran ovación con
los diputados puestos en pié, pero he aquí mi sorpresa, no solo los de su grupo
parlamentario, sino también la bancada popular, debo confesarle que me quede un
tanto perplejo.
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No sé cómo interpretar ese gesto, puede
parecer un acto de respeto, tolerancia, educación, deportividad, hacia el
adversario, bien y por qué no siempre así, por supuesto que el Congreso es el
órgano de representación del pueblo por excelencia, que allí se va para discutir,
discrepar, defender las distintas opciones, pero no se podía hacer en otros
términos más educados, a mi de la sensación muchas veces que aquello se asemeja
más a un gallinero que a un foro de
debate entre personas formadas, ¿por qué no se utiliza el mismo talante que el
día de la despedida de don Alfredo?. ¿Son necesarios, los insultos, las
descalificaciones?, que en campaña electoral rayan la grosería y la poca vergüenza. No quisiera aplicar el
dicho popular que dice “entre lobos no se comen”.
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Yo y que me perdonen los que opinen lo
contrario, el aplauso de los populares no me lo creo, igual que no me creo si
el despedido hubiese sido un popular y
la bancada socialista aplaudiese puesta en pié o sentada.
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Ya lo he mencionado con
anterioridad en otro escrito, haciéndome eco de la frase que los españoles
enterramos muy bien a los muertos, pero en vida les damos para ir pasando.
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