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viernes, 11 de enero de 2008

La madre de Santiago defiende que es inocente y pide que no entre en prisión


El joven de San Pablo fue detenido en La Línea en un concierto al ser relacionado con una bolsa de pastillas que había en el suelo

Isabel asegura que la cárcel no puede darle nada bueno a Francisco

Isabel Romero, la madre de Francisco Santiago, el joven de San Pablo de Buceite que puede entrar en prisión el lunes pese a no tener antecedentes, se sentía ayer apesadumbrada y agradecida por el apoyo que el pueblo le viene demostrando.

Madre e hijo reconocieron que el no haber ido nunca a un juicio les ha llevado a confiarse. "Tengo once hijos y 19 nietos y soy viuda desde los 37. Nunca he estado en un juicio hasta que detuvieron a Paco en La Línea hace dos años y medio", recordó. Asimismo, Isabel criticó la "defensa que el abogado realizó y que ha tenido como consecuencia la condena de tres años de prisión por 30 pastillas que ni eran suyas". El joven cabizbajo, por su parte, precisó que acudió a un concierto con sus amigos a La Línea. "La Policía Local estaba controlando y cuando iba a enseñar el carné de identidad y la entrada, relacionaron una bolsa de pastillas en el suelo conmigo. No era así y en el testimonio de los dos agentes incluso hubo una contradicción. Mientras uno aseguró que la bolsa era mía el otro dijo que él no vio que las pastillas me pertenecieran", explicó.

Estas circunstancias llevaron al joven sampableño al calabozo y luego a juicio. En primera instancia, a Francisco le cayeron cuatro años que tras recurrir quedaron en tres y 700 euros de multa que fueron abonados puntualmente para evitar 10 días más de cárcel. Las pastillas quedaron valoradas en la sentencia en 290 euros.

"Mi hijo no tiene antecedentes y no es justo que entre en prisión. Si fuera culpable yo sufriría como madre pero entendería que debe aprender la lección", asintió con tranquilidad. La orden de prisión voluntaria llegó a su casa un jueves antes de las Navidades. "Si esa carta llega el viernes, Paco no hubiera pasado en casa ni la Nochebuena ni Fin de Año", aseguró con cierta alegría, no sin antes agradecer al guardia civil del pueblo que le ayudara e indicara que podía pedir un retraso al fiscal en la Audiencia Provincial.

Igualmente, Isabel -que reconoció que ni duerme, ni come, ni vive- defiende a su hijo de 22 años "al que nada bueno puede darle la prisión". Como una pesadilla, madre e hijo intentan sacar fuerzas de donde no las hay para enfrentarse a lo peor esperando lo mejor. Casi 900 vecinos, de 1.700, han firmado a favor de que Paco no entre en prisión. "Confiamos en el indulto o en que la pena se conmute por trabajos sociales. Si no es culpable no pueden destrozarle la vida. Tengo esperanza y no dejo de rezar", afirmó mientras daba ánimos a su hijo.
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