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domingo, 6 de enero de 2008

"RECORDANDO EL VIVIR DE DIEGO" POR FRANCISCO QUIRÓS

Hoy festividad de Reyes, ha sido enterrado un vecino nuestro, Diego González López, conocido por todos como Diego “El Gori”, apelativo que le venia de familia.
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Diego se ha ido pronto, muy pronto ya que contaba con la edad de 54 años. Puede parecer un tópico que cuando alguien conocido, amigo o allegado muere, suelen brotar los elogios, me viene a la memoria el refrán, Dios nos libre del día de las alabanzas. Pero todo lo que voy a exponer sobre Diego se ajusta a la realidad, sin exagerar un ápice.

Diego desde muy pequeño tuvo que trabajar para el sustento de su familia, es cierto que los niños de su época, contamos con muchas carencias, pero no es menos cierto que en nuestra infancia en la España de los años 60, el país empezaba a destacar ligeramente, y nuestros padres nos mandaban a la escuela al menos hasta los catorce años. Diego no, por carencias familiares, desde muy pequeño se vio en la obligación de trabajar, tendría ocho o nueve años, cuando muy de mañana antes de la siete vendía molletes por las calles antes de asistir al colegio, recuerdo que sus voces pregonando dicho producto me despertaban en las frías mañanas de invierno, después marchábamos junto al colegio en el espacio de dos o tres horas ganaba unas míseras pesetas, que hacían falta a su familia. Pero no quedó ahí la cosa siendo aún un niño trabajó de aguador (persona que proporcionaba agua a los jornaleros) y de garbero en el arroz, su padre por una lesión en un brazo se vio en la obligación de pedir permiso en el colegio para que trabajase pues su jornal, reducido jornal era vital para la familia. Ni que decir tiene que a partir de los catorce años a trabajar y en las duras labores del campo. Dichas circunstancias a cualquier persona le hubiesen marcado negativamente, a Diego no, el fue una persona amable, que disfrutaba con hacer un favor, siempre dispuesto a servir desinteresadamente a lo demás. Perteneció a la quinta del Plantel, época dorada de nuestra adolescencia y juventud, participó en muchas actividades una de ellas la de teatro. Siempre o casi siempre estaba de buen humor, bromista y ocurrente, el Gori no molestaba a nadie y tenía cabida en cualquier grupo o reunión. El tiempo fue pasando la mayoría de nosotros formamos una familia, el por razones del destino se quedó soltero y en sus últimos años solo, aunque no desamparado, a lo mejor la soledad fue la causante de su deterioro, o el destino vaya usted a saber.

Hoy en un fecha tan señalada, donde la alegría de lo pequeños nos contagia a todos te hemos dado el último adiós, te has ido como eras, sin molestar a nadie, y con la mayor discreción , hasta para morirte has sido buena persona.

Adiós amigo, donde te encuentres se que buscarás dos discos singles que te gustaban muchos y que los hacía sonar en el Plantel , el Yellow River, y la Nave del Olvido, a ti no te olvidaremos.


F. Quirós