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sábado, 11 de octubre de 2014

INGRATITUD, CONDICIÓN HUMANA (De la serie "El Cortijillo" Por Francisco Quirós "Pacurro")


 
Artículo XVIII de la serie "El Cortijillo"
(Foto Rosa Estorach)


INGRATITUD, CONDICIÓN HUMANA

Empezaré confesando un secreto a voces,  que no son simpatías las que  me generan el Real Madrid, que el blanco no está en mis preferencias a la hora de elegir color. Que esos sentimientos no me impiden para nada reconocer la grandeza de ese Club, el más laureado del mundo. También confieso que...


hay un jugador que ha despertado en mí  una grandísima admiración, tanto dentro como fuera del terreno de juego que no es otro que Iker Casillas.

Pues bien ese magnífico guardameta en lo deportivo y un señor en la vida diaria,  cuando estoy  redactando el presente, lo está pasando mal, siendo cuestionado por gran parte de la afición, la prensa especializada y no especializada, pero lo peor de todo recibiendo abucheos de  un gran número de espectadores del Santiago Bernabéu, su casa de toda la vida

A mi entender muy personal, el Madrid si no hubiese encontrado a Casillas, posiblemente al día de hoy tendría alguna copa de Europa menos, no solo copas de Europa y otros títulos de alcance. Estoy totalmente seguro que nuestra Selección, esa generación maravillosa de jugadores irrepetibles, de no haber estado Iker en la portería no hubiese encadenado esos tres triunfos  que ninguna selección ha sido capaz de conseguir, Eurocopa, Mundial, Eurocopa, es cierto que él  solo no gana los títulos, pero sin él no se hubiesen ganado.

Aunque lo parezca para nada les voy hablar de fútbol,  si les cuento todo esto  es a modo de ejemplo, como paradigma de una realidad palpable, donde lo bueno es efímero y lo malo perdura, donde pronto olvidamos las acciones buenas de los demás y al menor fallo somos implacables, adonde el perdón, la compresión el reconocimiento de buenas  acciones pasadas no cuentan.

Cuántas veces hemos comentado que obsequias con cien favores a una persona si al ciento uno no quieres o no puedes, los cien anteriores no sirven de nada, te equivocas con alguien el cual debe estar agradecido, simplemente que olvides o no te percates de saludar  es motivo suficiente para caer en desgracia .




No solo es eso  aún  hay más y peor. Con  suma facilidad les damos  créditos a los chismes, calumnias o cualquier  episodio negativo  del prójimo sin pararnos a comprobar si son ciertos o no, basta que sean perjudiciales  para creerlos  a pies juntillas, por el contrario cuánto cuesta reconocer lo bueno, si es que llegamos a reconocerlo. Calumnias que algo quedará dice  el proverbio.

Contar un chisme, levantar un falso testimonio,  es como arrojar barro a una pared limpia. Tal vez no se quede pegado, pero siempre dejará una huella.

Soy consciente que generalizar no es lo correcto, que no todos somos iguales, que existen  personas justas y ecuánimes, me gustaría creer que hay más de lo último, que mi escrito no tiene fundamentos de veracidad, ¡ojalá! estuviera equivocado

La virtud misma no puede librarse de los golpes de la calumnia, eso lo dijo un tal Shakespeare.
 

 
 
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