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viernes, 10 de julio de 2009

...UN CARNAVALERO DE PIES A CABEZA Y MÁS "GÜENA GENTE QUE NÁ" Por José Antonio Valdivia (Persona que aparece en la anterior noticia junto a Rafael)

...un carnavalero de pies a cabeza y más "güena gente que ná". Era unos de mis dos 'hermanos' de la zona del Campo de Gibraltar, el otro, José Luis Rodriguez "El Rodri".

Rafael y yo estudiamos juntos en el Colegio Público San Rafael de Cádiz, a 5o metros del Gran Teatro Falla donde su padre era Director (de ahí nuestra afición carnavalera, supongo). Perdimos el contacto, cosas de los estudios y de la juventud, y lo recuperamos hace unos pocos de años descubriendo los dos que nos seguíamos admirando y queriendo. Nos reíamos mucho y disfrutamos más todavía cuando se acercaba, junto a Rodri, al local de ensayo de Los Majaras en El Puerto de Santa María y gozaba de los ensayos de mis comparsas mientras nos bebíamos unas copitas de fino Pavón con pescaíto frito.

Rafael era de esas personas que te marcan para toda la vida y está siempre ahí, en lo bueno y en lo malo. Me viene a la memoria aquel fatídico 2005 cuando sufrí unos infartos y encima falleció mi esposa y me llamaba todos los días dos o tres veces y me pedía que le dijera alguna tontería de las mías, ya ves, yo que estaba roto de dolor lo tenía que a legrar a él porque estaba destrozado por culpa de mis penas. 'Pa matarse... de risa'.

Cuando esta mañana, sobre las ocho, Rodri me llamó llorando diciéndome hemos perdido a nuestro hermano Rafael, se me rompieron todos los esquemas y empapé mis mejillas con lágrimas de dolor y de impotencia. ¡Como va a ser eso, le dije, si hablé con él hace dos días para recordarle la promesa que le hice a su esposa de ir a San Martín a charlar un poco de las cosas del carnaval de Cádiz y a proyectarle algunas imágenes a los buenos aficionados de allí. Al terminar de hablar con Rodri, en la más absoluta de la soledad, me pregunté ¿y porqué Rafael?; a continuación yo sólo me respondí: será que el Dios de mi hermano está gravemente enfermo y necesita un doctor. Porque para llevarse a Rafael hay que estar enfermo. ¡Haberte llevado otro! ¿nos vas a dejar aquí, a sus hermanos y a su familia, sin el galeno más humano y más carnavalero que existe en ésta porquería de mundo?. ¡Dios de Rafael, ya ajustaremos cuentas tú y yo! ¡Te lo juro!.

Para su familia y para mi hermano Rodri, el beso roto y destrozado más grande que pueda haber. De corazón. Iré a la misa a San Martín y ajustaré cuentas con 'su' Dios.

Un abrazo a todos los que lo querían, que son legiones.

José Antonio Valdivia.
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