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miércoles, 29 de abril de 2009

EL CANTO DEL GALLO (Reflexión de Juan Riscos)

Feria de Tesorillo en el pasado
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Son tiempos duros para todos, la crisis nos ahoga y se hace muy cuesta arriba llegar a fin de mes. Es algo que no podemos esconder y que es palpable. Pues a los músicos tambien.

Quiero contar que aunque vivimos en un mundo lleno de fiestas y jolgorios, lleno de momentos de alegrías y sonrisas, de compartir una copa con tus amigos y donde al son de unos acordes todos nos olvidamos por unos días de los problemas cotidianos, se esconden “los músicos de feria”.

Una estirpe que en los tiempos que corren, no se les da el valor que tienen y tirando de tópicos, somos los últimos de la fila.

Se han parado a pensar por un momento, ¿que seria las ferias de nuestra piel de toro sin música? Daros unos minutos para pensar y recapacitar sobre el tema.

En alguna oportunidad me pregunté que es un músico. Si un ser privilegiado por una gracia superior de oído y sensibilidad, si un artista genético, si un utópico o soñador.

Hasta que, poco a poco, a medida que iba pasando los años, en sus rarezas y quejas, en sus demandas y visiones, en sus risas y miserias ocultas llegué a la siguiente conclusión: un músico es un tipo normal, pero a la vez imprescindible para nuestras vidas.

Muchos instrumentos producen ‘ruido’ y otros muchos ‘melodías’, en el segundo caso siempre hay detrás un artista que interpreta una composición ajena o propia y nos esta regalando el sublime arte de la música y consiguiendo que nuestro vello se ponga como escarpias.

Cuando esa melodía rememora dentro del alma momentos especiales, lugares añorados o vivencias festivas, entonces vuelas por las nubes mecido por las notas del pentagrama un sentimiento inexplicable.

Muchos os preguntareis por que cuento esto. Pues lo cierto es que hoy me siento diferente a otros días. Que no quiero dejar pasar la oportunidad de contaros que los músicos tenemos un hueco importante en vuestras vidas. Que seguro que el primer amor esta enlazado a una canción. Y que recordareis las melodías de la niñez con añoranza.

Los músicos de feria somos gente que para llegar a subirnos a un escenario, arrancamos muchas horas de nuestro tiempo y sobre todo del tiempo de nuestras familias, para regalaros horas de felicidad y esparcimiento. Que muchas veces somos tratados como mercancía a bajo coste para que otros se cuelguen medallas y realcen su inutilidad.

Dentro de poco vuelven las fiestas y verbenas de la comarca. Volvemos a colgarnos la mochila para hacer miles de kilómetros y regalar una sonrisa y una canción. Hoy aquí y mañana …. Dios dirá. Por que “la cosa está tan mal”, que tendremos que refugiarnos en nuestra gruta para seguir ensayando.
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Solo os pido una pequeña cosita, que cuando volváis a ver a un músico, ya sea en un escenario o tocando sobre el asfalto. Al finalizar el último acorde, cante el gallo y notéis una sensación rara en el estomago. Le regaléis con un aplauso que es el caviar de los artistas.


Publicado por J.Riscos en 8:58:00 PM en el blog de GATO NEGRO ORQUESTA

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