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domingo, 12 de abril de 2009

Silencio y Dolores



Montaje de la procesión del Viernes Santo realizado por Juan Riscos
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Las barriadas del municipio sanroqueño, así como otras poblaciones de la comarca también vivieron el Viernes Santo con recogimiento y devoción ante la muerte del hijo de Dios.

En Puente Mayorga procesionó, acompañado de un buen número de fieles, el Silencio. Un crucificado que sale a la calle sin paso y portado por mujeres de la popular zona.

En Guadiaro se pudo disfrutar de la salida procesional del Santo Entierro y María Santísima de los Dolores. El cortejo recorrió las calles del pueblo desde Francisco Amado, pasando por Ribero, Tránsito, Posada, Carretera, Nueva, Almenara, para enfilar la pronunciada bajada que devuelve a las dos imágenes, portada por cargadores a varal, en el nuevo templo. Significativo es el encuentro que realiza la madre con su hijo yacente en pleno centro del pueblo, concretamente en la calle Carretera.

En San Martín del Tesorillo la jornada de luto sirvió para que los vecinos de la ELA mostrasen su respeto al Santísimo Cristo de la Buena Muerte, una obra de Ramón Chaveli de 1.945 y Nuestra Señora de Los Dolores, imagen que se atribuye a Miguel Laínez. El trayecto que recorren ambos pasos es sinuoso, por la orografía del municipio, aunque esto también le aporta más emoción al cortejo. Sobre las tres de la madrugada del viernes se produjo la recogida en el templo.

Por último, Castellar de la Frontera, va camino de cumplir la primera década desde que su tradicional 'Cristo de la Almoraima' sale a la calle en la semana de Pasión. El Nazareno, de autor desconocido, al igual que la imagen de María Santísima de las Angustias. Desde 2001 se viene celebrando la Estación de Penitencia que sumerge al pueblo en un momento íntimo ante un cristo al que se le tiene especial fe en este pequeño pero coqueto pueblo de la comarca.

Sin duda un Viernes Santo, a pesar del viento que amenazó tímidamente con algunas gotas de agua, que se pudo disfrutar con intensidad en todos y cada uno de los rincones del entorno, pero especialmente en San Roque. Allí es donde cada año se reserva un espacio singular para que el pueblo sea magno y contemple el esplendor de sus pasos.
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