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domingo, 25 de enero de 2009

CRÓNICA DE UNA COMARCA "Inquietud vecinal" (Por Juan José González)

EMPIEZAN a inquietarme mucho las noticias que hacen sospechar de un incremento de los actos delictivos en el Campo de Gibraltar y que ya han hecho poner en alerta, como está ocurriendo en Tesorillo, a los vecinos de algunas poblaciones que reclaman mayores y mejores medios para combatirlos.

Me consta que mi preocupación la comparten los propios responsables de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, los sindicatos policiales y las autoridades políticas pues es un hecho objetivo que la actual situación de crisis económica, el parón que sufren sectores tan importantes como el de la construcción y el aumento del desempleo están incidiendo en el recrudecimiento de las prácticas delictivas, sobre todo de aquellas que persiguen la finalidad del robo, y también de actividades ilícitas relacionadas con el contrabando y el narcotráfico.

El problema de fondo no es de eficacia, puesto que demostrado está que las plantillas de las dos comisarías del Cuerpo Nacional de Policía y la de la Comandancia de la Guardia Civil que tenemos en el Campo de Gibraltar registran un alto porcentaje de esclarecimiento de delitos cometidos -la de La Línea, sin ir más lejos, la primera de la provincia-, sino de prevención. Y es precisamente en este aspecto en el que quiero incidir, en la necesidad de que por parte de los representantes de la Administración se tomen en serio las demandas de ambos cuerpos para mejorar los deficientes medios que, en muchos casos, tienen a su disposición.

Las denuncias de falta de agentes en las comisarías de Algeciras y La Línea, de escasez de vehículos patrulla y de deficiencias en determinadas dependencias policiales se repiten día tras día, al igual que las que desvelan los escasos medios que la Guardia Civil posee en estos momentos para vigilar las costas de la provincia, precisamente ahora que comienza a reaparecer un fenómeno que parecía si no desterrado, sí al menos minimizado en el litoral campogibraltareño: el desembarco costero de tabaco y hachís.

Sé que la respuesta a esta inquietud es y será siempre la misma -no se detecta un índice delictivo superior a la media y no hay que exagerar-, pero también que ésta en ningún caso les sirve a los habitantes de Puente Mayorga o Tesorillo, como tampoco a los del resto de localidades de la comarca que perciben lo mismo. Por supuesto que la solución no es ni será nunca organizar patrullas vecinales ni tomarse la justicia por su mano, pero precisamente por eso, porque se supone que vivimos en un Estado civilizado y desarrollado, debe dotarse a quienes tienen que velar por la seguridad de los medios que necesitan.


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